15 de Marzo de 2026
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DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
El final de la globalización y la vuelta a los imperios
2026-03-14 - 20:33

 


 


Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona


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Xavier Diez, en su genial artículo de ayer, titulado ‘Nuevas viejas lógicas imperiales’ (elmon.cat, 13/03), con un elevado nivel académico, explicó, entre otros aspectos, el final de la globalización, basada en el ‘just in time’ (basado en la reducción de los stocks, maximizando la productividad y con un flujo ininterrumpido de mercaderías) y señaló que ‘Trump nos puede parecer errático e inestable, nos puede caer antipático y nos resulta increíblemente fácil criticarlo. Ahora bien, a pesar de todo, hay una cierta lógica en lo que hace. Y se llama hacer pasos atrás respecto a la globalización, no para retornar a un keynesianismo (…) sino tirar más atrás todavía, a períodos prekeynesianos (…) a la ‘era de los imperios’ (Eric John Ernest Hobsbawm, 1917 - 2012). Y como he dicho, ese artículo es muy interesante y pedagógico, por lo que recomiendo su lectura, y me parece interesante trasladar algunas elucubraciones al respecto.


 


Asimismo, Xavier Diez comenta que buscar explicaciones simples y buscar culpables, ‘atribuyendo a personajes singulares y carismáticos la evolución de la historia, puede ser tentador, pero es superficial’, como había apuntado Josep Fontana i Lázaro (1931 – 2018), ya que, como recordaba Fernand Paul Achille Braudel (1902 – 1985),  ‘siempre hay procesos de larga duración en el que intervienen más factores que actores, desde la geopolítica a la economía, pasando por las mentalidades que determinaban la dirección de una historia que nunca es lineal.


 


Me parece evidente que todo ese proceso no es improvisado, y está diseñado por mentalidades más o menos ocultas, que mueven los hilos, como si fuéramos titiriteros, marionetas incapaces de ver a los verdaderos culpables de esa tramoya (enredo preparado con fines engañosos).


 


Y ese pensamiento prepotente oculta su objetivo único y final, es decir, la multiplicación y concentración de sus beneficios, obviando, mejor dicho, despreciando tanto a las personas (en general y en particular) como a la autonomía de los diferentes gobiernos.


 


Así, el mencionado Donald Trump, puede parecernos el máximo ‘culpable’ del actual momento, con sus guerras ilegales y sangrientas (como todas), pero, en realidad, podemos deducir que también es una marioneta más, dirigida por personajes verdaderamente decisorios, que están en la relativa sombra mediática, desde la que mueven los hilos, sin haber sido votados democráticamente.


 


Más grave, todavía, es la situación de los países dictatoriales, como China, Rusia, etc., pues, en éstos no se da ni la pantomima de la tramoya teatral, con su escenografía pseudodemocrática y, así, el verdadero poder se concentra en el partido único, que no tiene la necesidad de disimular ni engañar.


 


Así, hoy hemos podido leer el artículo de Dolors Rodríguez Puerto, desde Pekín, titulado ‘China recorta los derechos de las minorías étnicas: Se prohíbe por ley enseñar lenguas minoritarias en las escuelas’, en el que explica que:


 


‘China ha aprobado una ley que recortará los derechos de las minorías, con el pretexto de querer defender la cohesión social y la unidad nacional del país. A partir de ahora, las lenguas minoritarias desaparecerán de la educación, se monitorizarán las prácticas religiosas y se fomentarán los matrimonios mixtos. La denominada ley para promover la unidad y el progreso étnico, aprobada por la Asamblea Popular Nacional, se justifica como un soporte al desarrollo de las comunidades de las minorías étnicas. Los grupos pro-derechos humanos, pero, consideran que es una herramienta de represión.


 


En la China, la diversidad no es un problema. Más del 90 % de la población es de la étnia han, y el resto se divide entre 55 minorías reconocidas.


 


(…)


 


La nueva legislación también exige que las prácticas religiosas se adhieran a ‘la sinización de la religión’, que quiere decir que se practiquen bajo el control del Partido Comunista Chino.


 


(…) Esa política no es nueva, ya que desde su llegada al poder en 2012, Xi Jinping apostó por la asimilación de las minorías y la creación de una conciencia nacional unificada bajo la dirección del Partido Comunista (…) en este sentido, la nueva normativa no representa grandes cambios, por que las políticas de asimilación se han desarrollado desde hace años; pero, al darle rango de ley nacional, esta política se refuerza y se deja claro que ha de ser aplicada.


 


(…) La nueva ley ha sido aprobada en la sesión de clausura de la Asamblea Popular Nacional, en un auditorio en el que destacaban los coloridos vestidos tradicionales de los delegados de las minorías, en contraste con el tono oscuro de la mayoría y del verde de los militares. El nuevo texto legislativo se ha aprobado por 2756 votos a favor, 3 en contra y 3 abstenciones. Entrará en vigor en julio’.


 


(Ara, 14/03)


 


 


Volviendo al giro hacia el imperialismo, mencionado por Eric J. E. Hobsbawm, me parece que, en realidad, ya se ha dado, pues estamos dominados por los tres ‘imperios’, los EUA, China y Rusia; ya que la UE ha fracasado, al no tener una unión política ni militar, y su capacidad económica está supeditada al ‘acuerdo’ de los 27 miembros. Y es una lástima el fracaso estrepitoso de la UE, como hemos visto por su incapacidad para frenar la invasión rusa de Ucrania, para tener una visión conjunta ante la inmigración, ante la matanza en Gaza, etc.


 


Y en este contexto, es impresentable que determinados políticos, incluso jefes de gobierno, se muestran como si fueran grandes líderes nacionales e internacionales; e, incluso, algunos se creen ese papel, mostrando, así, su incompetencia o, peor, su mala fe.


 


Asimismo, hemos visto que, en todos los partidos políticos, grandes empresas, etc., además, se concentran una serie de personajes grises, de segunda fila y baja estrofa, que siempre se apuntan a las modas internacionales y sus correspondientes doctrinas, con mensajes, a ser posible, en inglés.


 


Y ese colectivo de mediocres, se suben a ese carro por diferentes motivos, desde hacer la pelota al jefe, a mostrarse plenamente informados de las tendencias en boga, y de estar en la cresta de la ola; cuando, en realidad, esos personajes nos muestran su histrionismo patológico, con gran afán de protagonismo y su desmedido deseo de destacar (básicamente, por un complejo de inferioridad)


 


Y ese colectivo de mediocres, en realidad, también son los brazos ejecutores, en el momento de tomar las decisiones más drásticas (los de más arriba no se ensucian las manos), desde la reducción de plantillas, hasta la minorización de la propia lengua catalana. Y a esa tarea se aplican primorosamente, y sin el menor pudor, ya que carecen de la mínima ética y empatía (con los inferiores, con sus superiores, muestran ser totalmente empáticos)


 


Y esa situación y su evolución parecen imparables, y efectivamente lo serán, si la población nos mantenemos pasivos, como el protagonista representado por Johnny Depp, en la película ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, dirigida en 2005 por Tim Burton; en la que explica que Willy Wonka, propietario de la fábrica de chocolate Wonka, excepcionalmente, incluye 5 pequeñas láminas de oro, que ha incorporado en 5 de las tabletas comercializadas. Y así, tienen a los ‘clientes / consumidores’ contentos con la posibilidad de ser los afortunados elegidos por la diosa de la fortuna.


 


Por todo esto, y en definitiva, lo importante es ser conscientes de la situación que nos ha tocado en suerte; suerte de la que, en realidad, muchos no podemos quejarnos, pues haber nacido en el siglo XX en Occidente, es un gran plus; ahora bien, esa consciencia mencionada, requiere  estar relativamente bien informados, pues ese es el requisito mínimo necesario para empatizar con otros ciudadanos menesterosos, menos afortunados y, finalmente, defender sus derechos, en general y en concreto.


 


En nuestro caso, una importante obligación es la defensa de nuestra lengua, la catalana, que de cada vez minorizan más, a pesar de no ser minoritaria. Y el tema de la lengua, debería ser un primer paso; si bien sabemos que hasta que no tengamos nuestro estado propio, no podremos defenderla plenamente. Pues, defendiendo nuestra lengua, consolidamos la concienciación de ser un país, que quiere ser un estado que no se doblegará ante los imperios mencionados, ya que nuestro objetivo será solidario, laico, sin discriminaciones de género, ni de ningún tipo; y, actuando de forma ética y moral, no habrá vencedores ni vencidos, aunque, claro, estaremos dominados por la ley de mercado, que nuestros futuros gobernantes deberán gestionar de la mejor forma posible.


 


amadeopalliser@gmail.com


 


 

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