Así parece estar ocurriendo en este país, donde quienes gobiernan se arrogan la calidad de “pueblo” y con ese supuesto atributo, a nombre del “pueblo” revisten sus acciones. “En México el pueblo manda”, pero, ¿cuál pueblo, el de babor o el de estribor? Según el símil, el de babor, obviamente. Y en esa muy lamentable discriminación, si quien emigra del ala a babor, nutrido de todo la experiencia vivida en esa ala izquierda, se le antoja revelar sus vivencias en ella, entonces se le descalifica, nada de cuanto dice es verdad. En su libro “Ni venganza ni perdón”, Julio Sherer Ibarra, quien fuera asesor jurídico del expresidente López Obrador, asegura que Jesús Ramírez Cuevas mantuvo vínculos cercanos con “el rey del huachicol”, Sergio Carmona, con datos e información de primera mano, de inmediato la dirigente formal de MORENA, María Luisa Alcalde, sale en defensa del interfecto: “Jesús es un compañero que ha contribuido mucho a nuestro movimiento. Solo como ejemplo: él fue el primer director de Regeneración, el periódico dedicado a romper el cerco informativo y revertir las mentiras de la derecha. Los ataques no son contra él, son contra el Movimiento de Transformación”. Es decir, no importan los nexos de Ramírez Cuevas con agentes de la delincuencia, su aporte al “Movimiento” es lo que cuenta para MORENA. Solo que en ese trance si la nave se hunde, empezando por hacer agua a babor, también los de estribor, popa y proa se van a pique. Nos vamos dijo el otro.