10 de Marzo de 2026
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DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
La estafa del café para todos
2025-08-21 - 21:48

 


 


Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona 


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El régimen borbónico español, llamado ‘absolutismo ilustrado’, e implantado a primeros del siglo XVIII por Felipe V, el ¡¡‘Animoso’!! (tras la guerra de sucesión, 1701 – 1714), siguiendo el modelo francés de su abuelo Luis XIV, impuso un estado centralizado, suprimiendo las instituciones descentralizadas existentes, si bien con claras excepciones, como los fueros vascos (y el cupo), que incluso Franco respetó parcialmente. Y esa centralización de tabula rasa (de borrón y cuenta nueva), ha sido una gran estafa, que se mantiene en la actualidad, pues forma parte del ADN de los partidos herederos de los absolutistas mencionados, que no institucionales, como se quieren considerar el PSOE y el PP, que, por cierto, ahora, encima, son ‘des-ilustrados’.


 


Y esa tabula rasa se oficializó, constitucionalmente, con ‘el café para todos’, según la expresión acuñada por Manuel Clavero Arévalo (1926 – 2021), ministro para las regiones del gobierno de Adolfo Suárez González (1932 – 2014) durante la transición, si bien, en realidad, a ese período le corresponde la denominación de ‘traición’, ya que el PSOE olvidó sus ideas federalistas, y así nos va.


 


Y esa falsa tabula rasa, además de la excepción del País Vasco y Navarra, se confirma, asimismo, con los privilegios de la comunidad de Madrid, ‘gracias’ al efecto de la capitalidad radial; la gran excusa que le permite beneficiarse de infinidad de prebendas, así como de efectuar de gran agujero negro, absorbiendo todo lo que le interesa, a costa de provocar la ‘España vaciada’, entre otras consecuencias negativas.


 


Estos días, con los grandes incendios en Galicia, Castilla y León, Extremadura, etc., se ha evidenciado, una vez más, que el estado no ha sabido asumir ni consolidar el estado de las autonomías, pues sigue teniendo la concepción regionalista preconstitucional, como lo vemos por el despliegue de la UME (unidad militar de emergencias), con reticencias para su despliegue (o con grandes retrasos, como vimos en el caso de las inundaciones de la DANA valenciana del año pasado), esperando que primero ‘se queme (una pésima expresión, en estos momentos) el respectivo gobierno autonómico’.


 


Asimismo, es preciso señalar que la creación artificial de comunidades autonómicas, como la actual Castilla y León, ahora, con los incendios, ha evidenciado la disfuncionalidad de la Junta de Castilla y León, con diferencias entre ambas colectividades, por lo que se ha reanimado el espíritu separatista de León, como pide, desde hace años la Unión del Pueblo Leonés que, según las encuestas, apoyan 69 municipios, el 55% de la población y, con los incendios, apoyarían 74 municipios, pues, según el Heraldo de León, los ayuntamientos de las zonas afectadas han sufrido la falta de ayuda institucional.


 


Y ahora, según la propuesta del futuro pacto de estado, que está preparando Pedro Sánchez, por lo visto, tiene la idea básica, de legalizar un 155 para que, ante futuras emergencias, los diferentes cuerpos de bomberos y organismos de socorro, queden militarizados y con dependencia estatal, claro.


 


Esa es una nueva muestra del ‘café para todos’, es decir, en lugar de garantizar las subvenciones con carácter preventivo, lo fácil es eliminar atribuciones plenamente autonómicas, y potenciar la centralización borbónica. Hace unos años, ya tuvimos un conato, con el intento de centralización de los servicios de meteorología que, transitoriamente, el gobierno de Pere Aragonès, logró salvar; pero, veremos si, con el futuro pacto de estado, se podrá mantener de forma plenamente autonómica.


 


Es evidente que el modelo del estado español prioriza la centralización (basada en el ordeno y mando, de la ‘España es una y no 51’, la de la ‘unidad de destino en lo universal’, ‘atada y bien atada’), obviando su disfuncionalidad; ya que es evidente tanto el conocimiento que comporta la proximidad, como la ponderación / valoración de la actitud inherente que conlleva la humana defensa y protección de lo propio.


 


Pero todos los poderes estatales, tienen un mismo denominador común, que es su unidad, su indivisibilidad y, para ello, no dudan en aplicar todas sus fuerzas y poderes.


 


Hoy (21/08) el Ara publica un excelente artículo de Masha Gessen, periodista del The New York Times, titulado ‘La extorsión de Putin’, explicando las ‘negociaciones’ de Donald Trump en la Casa Blanca, con líderes europeos, para tratar un posible intercambio de territorios y garantías de seguridad.


 


Gessen primero analiza el término ‘negociar’, pero me parece más interesante el análisis que hace sobre la expresión ‘intercambio de territorios’, pues va a la base, a la:


 


‘tierra al territorio’, y dice que ‘un territorio no es un contorno en un mapa, son ciudades, pueblos, lugares donde vive gente (…) y proponer ceder territorio a Rusia es proponer someter a sus residentes a la ocupación rusa o desplazarlos por la fuerza. Y cualquier de las dos opciones sería un crimen’.


 


Y el autor continúa:


 


‘Este tipo de negociación mediante extorsión no es un hecho sin precedentes. En febrero de 1945, los líderes de la Unión Soviética, los Estados Unidos y Gran Bretaña se reunieron en Yalta para negociar el fin de la Segunda Guerra Mundial. Entre otras cosas, Ióssef Stalin quería las Islas Kuriles.


 


Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill acordaron dejar que los soviéticos se quedasen las Kuriles. Las islas no eran suyas para poder regalarlas -pertenecían a Japón-, pero sí que eran suya para cogerlas. Seis meses después, las tropas soviéticas, con un importante soporte del ejército estadounidense, tomaron el control de las islas y deportaron a los residentes japoneses.


 


(…) Más de 80 años después de Yalta, no existe ningún tratado de paz entre Japón y Rusia. La Segunda Guerra Mundial no acabó nunca oficialmente para estos dos países, porque Japón nunca cedió las Kuriles. Todas las guerras pueden acabar en negociaciones, pero no todas las negociaciones ponen fin a las guerras.


 


El siglo XX ofrece otro ejemplo de extorsión territorial. El 1938, Adolf Hitler exigió los Sudetes, una parte de Checoeslovaquia donde los alemanes étnicos constituían un porcentaje significativo de la población. El primer ministro británico, Neville Chamberlain negoció el libramiento del territorio sin involucrar a Checoeslovaquia. El objetivo primordial de esas negociaciones era la seguridad y la paz para el resto de Europa. Pero, menos de un año después que Checoeslovaquia se viera forzada a ceder los Sudetes, Hitler invadió Polonia y empezó la guerra. (…) Hitler también afirmó que él también luchaba por la paz, y que por eso no había tenido más remedio que anexionarse los Sudetes: ‘He hecho estos enormes esfuerzos para promover la paz, pero no estoy dispuesto a soportar más ataques a Checoeslovaquia’ (…)’


 


En esa misma línea, hoy hemos visto, por televisión, una muestra más de ese poder sobre ‘los territorios’, independientemente de la voluntad de sus pobladores, pues Xi Jinping se ha desplazado al Tíbet, al lugar más sagrado, frente al Potala, para participar en el 60 aniversario del dominio chino en Tíbet, y ha solicitado ‘la unidad interétnica’, y ha expresado que ‘cualquier esfuerzo por fragmentar la nación y desestabilizarla está condenado al fracaso (…) y a apostado por la gobernabilidad, la estabilidad social, la unidad interétnica, y la armonía religiosa, destacando los avances en la mejora de la calidad de vida en este territorio, en estos 60 años’.


 


Así que nada nuevo, unos mismos discursos, para ‘justificar’ su poder y dominación, prescindiendo de la historia y de la voluntad de los respectivos pobladores. Los poderosos sólo ven territorios, con riquezas minerales y ubicaciones geoestratégicas; y  el Tíbet tiene abundantes recursos minerales (litio, uranio, cobre, zinc y oro), tiene una posición privilegiada para el control de los valles centrales de Asia, pero, asimismo, tiene unas reservas hídricas fundamentales, que abastecen a gran parte de la población mundial, al ser la cuna de los principales ríos: Amarillo, Yangtsé, Mekong, Yarlung Tsangpo-Brahmaputra al Ganges, etc.


 


Y el borbónico reino español, aunque de forma acomplejada, sigue aplicando la regla de los poderosos, para rememorar y sacralizar su pasado imperial, y eso nos confirma que ‘su energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma’ (como dice la ley de la conservación de la energía), y esa energía española (como la de los otros estados) se ha transformado, exclusivamente, en represora, para mantener y garantizar sus territorios.


 


Y nuestra desgracia es ver que, a pesar de todo ello, muchos catalanes tengan mentalidad española, como la mayor parte de los inmigrantes latinos; pues, todos ellos (‘los viva España’) están consiguiendo la desnacionalización catalana, la pérdida de nuestra lengua y de nuestros valores y costumbres, mediante el ‘soma’ articulado por el represor Salvador Illa.


 


Y ante esta situación, sólo nos cabe perseverar, defender nuestros derechos y nuestra libertad. Todo depende de nosotros.


 


Hoy he leído un artículo que explica el origen de las expresiones latinas:


 


√ ‘Per aspera ad astra’ (a través de las dificultades, hasta las estrellas), y


√ ‘Non est ad astra mollis e terris via’ (no hay un camino fácil de la tierra a las estrellas),


 


Frases que me limito a reproducir, pues este escrito ya es suficientemente largo, pero me ha parecido que son un buen colofón … y motivador, para combatir ese ‘café para todos’.


 


amadeopalliser@gmail.com


 


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