19 de Marzo de 2026
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CAMALEÓN - Alfredo Bielma Villanueva
«Plan B», amasijo autoritario
2026-03-18 - 22:11


 

 

 

Alfredo Bielma Villanueva

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La Revocación de Mandato es una figura de la democracia participativa puesta al servicio de la ciudadanía para expresar su pérdida de confianza en el gobernante en turno, para su implementación la Carta Magna y la Ley Reglamentaria respectiva establecen ciertos considerandos: entre otros, reunir el 3 por ciento de las firmas de ciudadanos inscritos en la lista nominal de electores y se aplicará pasado los tres años de gobierno, en el caso mexicano sería a partir de enero de 2028. Sin embargo, la iniciativa presidencial pretende llevarla a cabo en 2027, de allí la propuesta de reforma. Pero, además, con el procedimiento presidencial se desnaturaliza la Revocación de Mandato porque en esencia la propuesta revocadora debe partir desde la ciudadanía no del gobierno. Otra actitud adoptaría el gobierno respecto de este asunto si en la Ley se hubiera establecido que, en caso de propuesta gubernativa, el requisito para evitar la Revocación obligara a obtener una votación por lo menos igual a la suma de votos con la que ganó la presidencia. Si este fuera el caso seguramente desde el gobierno estarían trabajando para obstaculizar cualquier intento revocatorio, y no como ahora sucede que se promueve para abonarle el terreno a MORENA y sus aliados en la elección intermedia de 2027.





Pero la iniciativa incluye también modificaciones en la arquitectura representativa a nivel estadual, desde poner limites al numero de ediles hasta reducir el numero de diputados locales. De inmediato se levantan criticas contra la propuesta presidencial aduciendo el daño a la autonomía de las entidades federativas, en teoría les asiste la razón, lamentablemente en los hechos es difícil sostenerlo porque en realidad los gobiernos de las entidades federativas no son genuinamente autónomos, porque cada gobernador se atiene al mandato de su partido, y más aún si ese partido está gobernando, porque entonces la consonancia con el gobierno federal es de absoluta supeditación. ¿Quién pudiera negarlo? Se aclara: no que la iniciativa en cuestión se corresponda con los términos de un sistema federalista, porque en este caso el tufo centralista es evidente, solo se apunta una realidad que en México hemos hecho costumbre: la supremacía del Poder Ejecutivo sobre el Legislativo y el Judicial, el primero abdicó hace mucho de su condición de contrapeso, el segundo la perdió después de la elección del acordeón. En suma, la iniciativa en comento es un severo golpe a la evolución democrática de México, representa un retroceso de lo que con mucho esfuerzo se había alcanzado. Sin embargo, la democracia es la fuerza del número, siempre gana la mayoría sin importar la calidad de sus componentes. Pero la democracia permite al ciudadano participar, votar, debatir, decidir, para bien o para mal el destino colectivo. Cuesta madurar como ciudadano y en ocasiones no se elige al mejor, pero la democracia da oportunidad de corregir. 


 


 



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