Filiberto Vargas Rodríguez
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Prefacio.
En estos momentos, en los que no hay nada en disputa (salvo en el municipio de Tamiahua, donde hay una elección extraordinaria), Movimiento Ciudadano (MC) trabaja en la consolidación de la estructura que lo convirtió en la segunda fuerza de Veracruz. *** La tarde de este domingo, día que suele ser ocupado para el descanso y la convivencia familiar, centenares de xalapeños acudieron a respaldar a su amigo Román Moreno, quien rindió protesta como comisionado municipal del partido naranja en la capital del estado. *** El popular “taquero” -que sorprendió a la élite xalapeña con un discurso freso y un ritmo incansable- congregó en el evento a las figuras más emblemáticas del movimiento naranja. *** Estuvo ahí uno de los fundadores de esta propuesta, el exalcalde xalapeño y exsenador Armando Méndez de la Luz; el coordinador estatal de MC, Luis Carbonell de la hoz; el delegado en Veracruz y diputado federal, Sergio Gil; la diputada local Elena Córdoba y Dante Alfonso Delgado Morales, quien encabeza el Consejo Político Estatal de ese partido. *** Los discursos coincidieron en el objetivo central de MC para los próximos procesos electorales: “ya demostramos que se le puede vencer a Morena. Hoy somos la segunda fuerza política del estado y muy pronto seremos la primera. 2027, 2029 y 2030 marcan la ruta del crecimiento de nuestro partido”. *** Gente joven, mujeres y liderazgos locales se han sumado a esta propuesta. Pronto se verá para qué les alcanza.
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Al dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta se le ve nervioso, con un discurso más agresivo que de costumbre.
Es tal su apremio, que comete pifias elementales. Al parecer no le pasaron las tarjetas correctas y, contrario a su interés, su opinión sobre el rechazo en la Cámara de Diputados de la iniciativa de reformas en materia electoral fue en sentido contrario a la postura de su presidente, Claudia Sheinbaum.
— Dos diputados de Veracruz no apoyaron la reforma de la presidenta, traicionaron la confianza de los ciudadanos. Ustedes sabrán que me refiero a diputados del Verde y del PT, pero hay que decirlo con claridad.
En un discurso diametralmente opuesto, la presidente Claudia Sheinbaum fue mucho más empática con sus aliados:
— No estamos en aquellos partidos políticos que “hacían purgas porque no estaban de acuerdo con”, no. O sea, hay libertad (...) Es decir, los diputados son libres. Aquí nadie pide “que lo que dice la Presidenta, se repita”. Se hacen las cosas por convicción; quien no votó, pues no tiene esa convicción.
Y ahí está el punto de debate, ahí es donde los aplaudidores de Morena deben centrar su discusión: ¿a qué se refiere Claudia Sheinbaum cuando dice que quienes no respaldaron su propuesta de reforma “no tienen esa convicción”? ¿Se refiere a la “convicción” de los principios de la llamada “cuarta transformación” o a la “convicción” sobre los cambios que ella propuso en materia electoral?
No debemos pasar por alto que esos que hoy son aliados de Morena tienen décadas de lucha política en México y que entre las batallas que libraron -y que ganaron- se incluye la demanda de mayor participación para las minorías.
Fueron ellos (especialmente los luchadores de la Izquierda que hoy militan en el Partido del Trabajo) los que lograron que se incluyera la figura de “legisladores de representación proporcional”, justo el rubro que la presidente, en su reforma, busca eliminar o, al menos, transformar en un mecanismo que le favorezca al partido en el poder.
Ellos son aliados por convicción a los principios de lo que López Obrador bautizó como “la cuarta transformación”, pero -como bien dijo la propia presidente- ellos son libres y en el ejercicio de esa libertad se permitieron disentir de la Jefa del Ejecutivo nacional en su propuesta de reforma.
¿De verdad buscan un partido de una sola voz? ¿En serio piensan que le hacen bien a su movimiento cuando deciden “respaldar la reforma electoral en los términos en los que la envíe la presidente, sin cambiar una sola coma”? ¿No se sienten capaces de “enriquecer” la propuesta? ¿O se definen como siempre los ha calificado la oposición (“Pejezombis”)?
Esteban Ramírez Zepeta está en la tesitura de que todo aquel que se haya opuesto a la voluntad de la presidente es un traidor y, con las ínfulas y la soberbia que ha caracterizado a Morena, se atreve a amenazar a sus aliados:
— El próximo año, que no quieran ocupar nuevamente a nuestro movimiento para ganar elecciones.
Está claro que no aprendió de la lección que le dieron en el 2025.
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Epílogo.
Y a propósito del 2025. Luego de su vergonzosa derrota, Ramírez Zepeta ha estado tratando de “corregir el tropiezo” mediante una estrategia de presión y amenaza para “convencer” a los ediles que derrotaron a sus candidatos el año pasado, para que de pronto, convencidos de las “bondades” del partido en el poder, dejen todos sus compromisos y se sumen al movimiento guinda. *** La jugada, además de burda, es inútil. Los alcaldes en el poder tienen fuerza política propia -esa misma que los llevó al triunfo- y entienden que “París bien vale una misa”, por lo que no dudan en tomarse la foto con cualquier emisario del gobierno estatal, con tal de conseguir los apoyos que su municipio requiere. *** Lo que de verdad le debe preocupar al dirigente estatal de Morena, son aquellos ediles que, aunque fueron ungidos gracias al patrocinio de la 4T, hoy se están definiendo con otras fuerzas políticas. Porque esos no lo hacen movidos por las presiones o por las amenazas, sino por la convicción (volvemos a ese término) de que pueden hacer un mejor trabajo si se deslindan de quienes hoy tienen el poder. *** Ahí están como ejemplo los casos de Puente Nacional y La Antigua (Olga Hernández y Carlos Alberto Espejo), que hoy ya integran las filas de Movimiento Ciudadano (MC). *** Y como ellos, muchos otros, que han manifestado su decisión de sumarse a otras fuerzas políticas, aunque lo hacen “en lo oscurito”, porque temen a la reacción iracunda de quienes dirigen al partido guinda. *** En Tamiahua a la diputada Citlalli Medellín le falló la estrategia de echarle lodo al candidato del “partido aliado” -PT- al que quisieron señalar de ser un “deudor alimentario”. *** Jorge Lara Cruz reaccionó de inmediato y demostró que está al corriente en sus responsabilidades civiles. Quedó claro, además, que las fuerzas de la alianza Verde-Morena “convencieron” a la mamá de la menor para que lo señalara y a una jueza para que lo sancionara en un proceso al vapor, pero no les funcionó.