Pero la cruel realidad de nuestro sector Salud rechaza con obstinada renuencia la habilitación de una Credencial que en automático se convierta en ¡Ábrete Sésamo! de la salud en nuestro país, sería inexplicable que el gobierno no tuviera constancia de esa realidad. Al margen de cómo el gobierno haya resuelto-si lo hizo- que personas que no aportan las cuotas correspondientes se atiendan en el IMSS o en el ISSSTE, no se dificulta comprobar la dificultad del efectivo funcionamiento de esa credencial. Bastaría con auscultar la opinión de cualquier derechohabiente acerca de cuánto tiempo esperan, normalmente de manera infructuosa, para conseguir consulta con algún especialista de esas instituciones; se debe a que el IMSS y el ISSSTE, de elevada solvencia profesional, actualmente están superadas por la excesiva demanda que llega a sus respectivas ventanillas, que a todas luces ya no están en aptitud de atenderla eficientemente. Su situación empeoraría con la gran oleada de solicitantes sin cobertura de salud que, ante las penurias del IMSS-Bienestar, se volcarían hacia el ISSSTE o al IMSS en busca de atención médica. ¿No sería mejor equipar con aparatos modernos los hospitales incorporados al IMSS-Bienestar? Porque con esa medida se ofrecería atención digna a quienes carecen de seguridad social y se evitaría que el IMSS y el ISSSTE terminen de colapsar frente al enorme peso de una demanda adicional.
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