Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona
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Sabemos que tenemos unos políticos que tienen un nivel de compromiso y de responsabilidad que está bajo mínimos; y claro, en campaña electoral, que no paran de hablar, no dejan de hacer el ridículo sin el menor pudor, como explico en este escrito.
Las recientes elecciones catalanas fueron ‘provocadas’ por el rechazo de los presupuestos de la Generalitat para este 2023, por parte de los Comunes/Sumar.
El motivo para ese rechazo fue que los Comunes no aceptaron la inclusión del macroproyecto turístico y recreativo del Hard Rock, en Tarragona (Salou y Vila-seca); por lo que es preciso recordar los siguientes puntos:
Pues bien, el candidato líder de los Comunes / Sumar, Jaume Asens Llodrà (n. 1972) comentó ayer que el mega proyecto del Hard Rock no debía ser una línea roja para investir y formar el gobierno con el PSC.
Jaume Asens comentó que ‘en unas negociaciones no se ha de ir con líneas rojas, pues eso es una mala práctica (…) que su partido irá a las negociaciones con el PSC/PSOE, con exigencias, que deberán flexibilizarse, pues los programas no pueden convertirse en tablas de Moisés, aunque, de entrada, no renuncian a nada’.
Es decir, para hacer caer el gobierno de ERC, el Hard Rock fue una ‘conditio sine qua non’, pero para formar el posible gobierno del PSC/PSOE, ya no lo es.
También sabemos que, para los partidos unionistas españoles, la unidad de España, es una línea roja, una ‘conditio sine qua non’ de la que nunca renunciarán, en ninguna negociación, es su trágala.
Pablo Iglesias Turriñón (n. 1978), fundador de Podemos, en unas declaraciones en su tuit de X, ayer le recordó precisamente ese cambio de criterio: ‘Haces caer el gobierno catalán por el Hard Rock, tienes el peor resultado electoral de tu historia en Catalunya, y ahora el Hard Rock ya no es línea roja y pides sillón en el gobierno de Illa’
Tras las críticas, Jaume Asens, ayer por la tarde reculó de nuevo, diciendo que no renuncian a frenar el Hard Rock e instó al PSC/PSOE a aceptar flexibilizar el macroproyecto de ocio y mediante un tuit, explicó:
‘Hoy he defendido que la mejor metodología para encarar unas negociaciones es ir con una actitud flexible, pero sin renuncias.
El PSC aceptó una amnistía que no quería. Ahora es preciso que acepte que el Hard Rock no tiene cabida en la Catalunya de hoy. Dejemos trabajar a los negociadores.’
Es decir, Asens, para excusarse, acaba mezclándolo todo, sacando la amnistía, cuando ésta formaba parte de otra negociación, en la que el tema central era la investidura de Pedro Sánchez.
Ese es el estilo de los políticos, enredarlo todo, para intentar ‘justificar’ sus metidas de pata y sus cambios de opinión, por lo que les recomiendo que, además de tener y mantener una actitud ética y moral, les aconsejo que lean el libro ‘Les estructures elementals de la narrativa’ (las estructuras elementales de la narrativa) de Albert Sánchez Piñol (edicions La Campana, 2021), que me pasó un compañero de manifestación en la Meridiana.
En ese libro, el autor explica los diferentes componentes básicos en toda narrativa, entre los que se cuenta el ‘factor desencadenante’ y el ‘primer giro narrativo’, elementos que interactúan. Así, el Fd (factor desencadenante, plantea la incógnita) y el 1Gn (primer giro narrativo plantea el conflicto, que debe poder responderse con un si o un no). El autor aconseja efectuar un esquema, para tenerlo presente en todo momento. Y, está claro que a Asens le ha faltado ese patrón, que Sánchez Piñol denomina ‘Papitu’.
La gestión de los gobiernos nos muestran muchas incongruencias y cambios de criterios, generalmente ocultos o enmarañados entre múltiples datos técnicos; tenemos muchos ejemplos de incoherentes cambios de rumbo, como el desfile de Louis Vuitton en el Parc Güell, en el marco de la Copa América, en el cuál, el alcalde Jaume Collboni i Cuadrado (n. 1969) y el conseller Roger Torrent i Ramió (n. 1979), han actuado de forma totalmente opaca, para ‘favorecer’ esos eventos, a pesar de las críticas y las molestias de los vecinos, y esa opacidad, esa ocultación, así como las millonarias ‘ayudas’ de nuestras instituciones, ayudas a empresas y actividades destinadas a los mega ricos. Y, encima, el ayuntamiento ha intentado ocultar los destrozos que han hecho en el parque, impidiendo que nadie loos fotografiara.
Todo es bastante repelente. Y ver que los Collboni, Torrent, etc., venden su alma al diablo, para participar en ese tipo de eventos y de negocios, ya sea la Copa América, el Hard Rock, la Fórmula 1 de coches, la ampliación del aeropuerto, etc., vendiendo la Barcelona espectáculo, una ciudad de cada vez más centrada en el turismo, y de la cual, los jóvenes barceloneses tienen que marchar, pues es carísimo comprar o alquilar una vivienda.
Y teóricamente, esos políticos son de izquierdas, la ‘izquierda pija’, vaya pena la suya y vaya desgracia la nuestra.
Ante una situación así, me parece interesante recordar de nuevo (pues ya lo incluí en un escrito de hace un año) el siguiente poema de Salvador Espriu (1913 – 1985), en su obra ‘Indesinenter’, escrita en 1967, y posteriormente cantada por Raimon. Indesinenter es un adverbio latino que significa ‘sin pararse, incesantemente’
Indesinenter:
Nosotros sabíamos
de un único señor
y veíamos como
se volvía
perro.
Envilecido por el vientre,
por el halago del vientre,
por el miedo,
se agacha bajo el látigo
con insensato olvido
de la razón
que tiene.
Roído, comido
de plagas,
sin parar lamía
la áspera mano
que le ha sujetado
desde tanto tiempo
en el barro.
Le habría sido
sencillo hacer
de su silencio muro
impenetrable, altísimo:
eligió
la gran vergüenza mansa
de los ladridos.
Nunca hemos podido,
sin embargo, desesperar
del viejo vencido
y elevamos en la noche
un canto a gritos,
pues las palabras rebosan
sentido.
El agua, la tierra,
el aire, el fuego
son suyos,
si se arriesga de una vez
a ser el que es.
Hará falta que diga
enseguida, basta,
que ahora quiera
andar de nuevo,
erguido, sin reposo,
ya para siempre
hombre salvado en pueblo,
contra el viento.
Salvado en pueblo,
ya el amo de todo,
no perro servil,
sino el único señor.
Espriu, habla de un perro sometido a un amo que lo maltrata y, metafóricamente, ese perro es el pueblo catalán sometido al estado español. Por eso insta al pueblo catalán a despertar y que se arriesgue a actuar por él mismo. El autor insiste indesinenter, sin pararse, incesantemente a esa liberación.
Es decir, o nos despertamos y nos levantamos ante esos ‘políticos pijos’ o aceptamos mansa y vergonzantemente los maltratos del amo (o los tumbos sin rumbo de los pollos descabezados). De nosotros depende.
Y para eso, debemos diferenciar entre los sueños que proyectamos en nuestras imaginaciones y fantasías; los deseos, es decir, la pulsión vital que impulsa hacia lo que queremos conseguir; y los objetivos, que nos permiten realizar planes, hojas de ruta.
Si nos quedamos en los sueños o en los deseos, nunca conseguiremos nada; quizás ya nos conformemos con ellos, pues soñar despierto también es reconfortante. Pero si realmente queremos conseguir nuestros objetivos, debemos activarnos, dar el primer paso, así se empiezan los maratones, y eso permite llegar a la meta. Sin el primer paso, no hay carrera ni posibilidad de conseguir el triunfo final.
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