Amadeo Palliser Cifuentes
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Para el presente escrito he tomado el mismo título del ensayo de Paul Watzlawick (1921-2007) (edit. Herder, Barcelona 2014). En el prólogo de esta obra, realizado por Trude Trunk, se explica el siguiente chiste, que resume la tesis de comunicación de Watzlawick:
‘Un programador de software y su mujer:
Ella: cariño, no nos queda pan ¿podrías ir al supermercado a por uno? Y si tiene huevos, trae media docena.
Él: claro, cariño, voy.
Después de un rato, vuelve con seis panes.
Ella: ¿Por qué has traído seis panes?
Él: Porque tenían huevos’.
El autor clarifica que toda conducta, ya sea verbal, tonal, postural, contextual, etc., es comunicación. Y ésta puede ser intencional, consciente o eficaz. Y, claro, el principal problema se da cuando el mensaje emitido no es igual al recibido (asimilado). También analiza las diferentes paradojas (lógicas, matemáticas, pragmáticas, etc.), señalando que la confianza humana y la lógica pura no son muy compatibles, si bien: ‘un gato es un gato es un gato’, a pesar de que cada cultura tenga sus diferentes acentos.
Me parece que esta breve introducción nos puede ser útil para analizar los diferentes mensajes efectuados ayer, en el debate de política general, en el Parlament de Catalunya:
Pere Aragonès (President de la Generalitat): propuso un acuerdo de claridad para conseguir un referéndum acordado con el estado, en línea con lo que se aprobó en Canadá en el año 2000, después de que Quebec celebrara dos referéndums unilaterales.
Isabel Rodríguez, ministra portavoz del gobierno central de Pedro Sánchez sólo tardó 30’ para rechazar esa mera idea (todavía ni formalizada como propuesta): ‘el marco de las relaciones es la mesa de diálogo, que está dando sus frutos, aunque el gobierno catalán mantenga sus pretensiones de máximos, que no son en absoluto compartidas por el gobierno’. ‘En todo caso, los catalanes necesitan que los políticos se dediquen ‘a las cosas de comer’ y no a cuestiones como la independencia’.
Qué inmoralidad, referirse a las cosas de comer, cuando infra-financian a nuestra Comunidad (nada menos que 20.000 millones al año). Y nos encima, nos pueden amenazar con quitarnos el plato de la boca. Es de miserables. Y de amorales, ya que considerar que nuestros ideales no cuentan, es de mentes retorcidas, ya que su ideal de EspaÑa lo vale todo. Es asqueroso.
Pere Aragonès (ERC) respondió: ‘el primer paso del cambio siempre es un no y debemos persistir y persistir (…) no me daré por vencido por una posición al cabo de treinta minutos (…) pues el gobierno no habrá tenido la oportunidad de analizar en toda su dimensión la profundidad de su propuesta, que ha calificado de buena, sincera y honesta, además de ser homologable y explicable internacionalmente’.
Albert Batet (Junts), en su parlamento de ayer, respondiendo a Pere Aragonès, por la falta de compromiso con la independencia, le pidió que plantease una cuestión de confianza (que sólo puede realizar el President, a diferencia de las mociones de censura)
Pere Aragonès, pidió a Junts que se definieran, y que se posicionasen, si realmente quieren abandonar el gobierno (esta tarde, Aragonès ha convocado una reunión extraordinaria del ejecutivo, pues se siente ‘descalificado’ y quiere clarificar la situación)
Laura Borràs, Presidenta del Parlament, ilegítimamente cesada, avisó a Aragonès que tiene que cumplir con los pactos de investidura, y se pregunta, ‘Si ERC no está cumpliendo los compromisos, ¿por qué la pregunta no es si ERC no sale del gobierno?’
Como se puede ver, estos mensajes, además de lo que expresan formalmente, muestra la diferente posesión del poder, pues:
Los presidentes, todos, y en este caso, Pedro Sánchez y Pere Aragonès, una vez investidos en sus cargos, se ‘olvidan’ de los compromisos pactados con sus socios de investidura. Ese fenómeno es generalizado, parece que el ‘cetro’ les hace olvidadizos. Y así, un gato deja de ser un gato. Y nos demuestra su amoralidad, pues, si tuvieran un mínimo de ética, respetarían lo pactado, al pie de la letra, con los matices que realmente fuera preciso aplicar, ya que, efectivamente, la situación es compleja y cambiante. Pero, eso sí, todos ellos deberían esforzarse en ser fieles a sus compromisos, evitando mal entendidos, para no encontrarse, finalmente con seis panes, como en el chiste.
Los socios de investidura, una vez han dado su ‘si’, inmediatamente pierden el relativo poder que tenían hasta ese momento. Desgraciadamente siempre se repite ese fenómeno, y no se puede aprender, ya que no se trata de contratos que puedan obligar a su cumplimiento. Los presidentes, siempre tienen mil argumentos para ‘justificar’ su cambio de postura.
Ese poder también se refleja en la formación de los gobiernos de coalición: PSOE / Unidas Podemos, en España, y ERC / Junts, en Catalunya; pues, el socio ‘débil’ tiene que comulgar con ruedas de molino, si quiere seguir ‘tocando poder’, con todo lo que comporta, no sólo ideológicamente, que también, pero, especialmente, por intereses partidistas y personales.
La pregunta de Laura Borrás (Junts), es precisa y oportuna, pero la lógica y la confianza, generalmente no son compatibles, como apuntó Watzlawick. Y el ‘cetro’ lo tiene Aragonès (ERC)
Ahora bien, en realidad, todos los políticos, como todos nosotros en general, tenemos miedo al fracaso. Por eso, nuestros políticos independentistas temen reconocer que son incapaces de avanzar hacia la independencia, que son impotentes y que tienen miedo. Y por eso, nos marean a todos con sus verborreas.
Sobre el particular, me parece interesante el siguiente cuento del maestro Nasrudín (Nasreddin), (1200-1284):
‘El miedo al fracaso:
Un día, Nasrudín tomó un huevo y lo envolvió en un pañuelo. Se dirigió a la plaza del pueblo y comenzó a gritar:
Hoy os propongo a todos un juego. El que adivine qué llevo en este pañuelo, se llevará de premio el huevo que esconde.
Todos se miraron asombrados. No podía ser que les estuviera diciendo lo que escondía el pañuelo … seguramente sería ‘un anzuelo’ para que cayeran en la trampa. Nasrudín, ante el silencio de todos, comenzó a dar más pistas:
Venga, no seáis tímidos. Debéis adivinar qué hay bajo el pañuelo … algo que tiene una yema amarilla, está rodeada de un líquido de color de la clara y envuelto en un cascarón frágil que se rompe con mucha facilidad.
De nuevo era demasiado evidente. Todos se miraban sin atreverse a decir nada. Y Nasrudín siguió gritando:
Lo que escondo en el pañuelo es símbolo de fertilidad, y nos recuerda a las aves regresando a sus nidos.
Todos pensaban, evidentemente, que lo que Nasrudín tenía bajo el pañuelo era un huevo, pero les parecía tan evidente, que ninguno se atrevía a decirlo. Era demasiado obvio. Nasrudín volvió a preguntar dos veces más, y como nadie se atrevía a decir nada, sacó el huevo del pañuelo y se lo mostró a todos. Después, dijo:
Todos conocíais la respuesta y nadie se atrevió a decir nada. Es la cobardía, que nos impide arriesgarnos. Solo hay una cosa que frena nuestros sueños: el miedo al fracaso’.
(https://tucuentofavorito.com)
Todos sabemos que conseguir la independencia de forma democrática, es imposible, pues dependemos (y estamos presos) de un estado corrupto y neo-franquista. Sabemos que, por mucho que nos mientan y nos den pistas falsas (en contra de lo que hacía Nasrudín), el huevo es, nada más y nada menos, que el huevo del pajarraco estado corrupto alérgico a la democracia.
También sabemos que el miedo es una sensación natural, conservadora, etc. Y, vista la represión del estado, ejercida por tierra, mar y aire, que no acaba ni acabará; es ‘comprensible’ que no queramos ser héroes (como, en el escrito de ayer, en el que comenté que tampoco queremos heroínas). Utópicamente, nadie debería arriesgar su vida.
Y sabemos que, para motivarnos, necesitamos poder confiar con nuestros políticos, ver que no anteponen sus intereses partidistas y personales (ahora, tras el documental ‘La Pirámide Invisible’, sobre la distribución de las urnas para el referéndum del 2017, todos quieren explicar su protagonismo, y no deja de ser vergonzoso).
Precisamos saber que son sinceros, y que nos explican sus limitaciones y temores. Todo esto es básico. Y, justamente, es lo que nos falta. Y así no haremos ni conseguiremos nada. Deberían ser éticos y dimitir, si no quieren volver a arriesgarse. Ya saldrán otros.
Estamos cansados del ‘como si’ (de Hans Vaihinger, al que me referí). Y deberíamos tener la valentía y ‘desvergüenza’ para decir ‘que ésto no es una pipa’ (René Magritte), que lo que nos ‘venden’ es un mero ir tirando. Preferimos y necesitamos la sinceridad, y así poder tener una base sólida, con la que empezar a construir la nueva fase para implementar la República Catalana.
Sabemos que, motivados y unidos, manifestándonos todos juntos, somos imparables, como demostramos el 1 y 3 de octubre del 2017. Y sabemos que será un riesgo, vista la fiera insaciable del Leviatán que tenemos delante. Somos solidarios, como lo muestran las cajas de resistencia. Y sabemos que todos, masivamente (y democrática y pacíficamente) podríamos poner en jaque al monstruo. Todo es cuestión de voluntad y decisión. Por eso espero que la manifestación del sábado 1 de octubre, no sea sólo la celebración del quinto aniversario del referéndum.
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