20 de Marzo de 2026
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DESDE CATALUÑA - Amadeo Palliser Cifuentes
14 de abril de 1931, proclamación de la Segunda República española
> Ese mismo día del año 1912, naufragó el transatlántico Titanic
2021-04-14 - 09:21

Amadeo Palliser Cifuentes / Barcelona 


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Hoy hace 109 años del naufragio del transatlántico RMS Titanic, tras chocar con un iceberg, durante la noche del 14 al 15, a las 23.45 h.


Y también, hoy hace 90 años de la proclamación de la Segunda República española, en sustitución de la monarquía de Alfonso XIII, República que duró hasta el 1 de abril de 1939, al finalizar la guerra incivil del dictador y asesino Francisco Franco Bahamonde (1892-1975).


Es sobradamente conocida la historia de esa Segunda República, y su triste final; por lo que en este escrito me refiero a la incidencia popular, enlazando, al final, con la referencia a un artículo del sociólogo Salvador Cardús, titulado ‘Que vuelva la iniciativa a quién la tuvo’, refiriéndose al movimiento popular independentista.


Simplificando mucho la incidencia popular en la Segunda República, me parece sumamente ilustrativo centrarme en la transformación del himno oficial de Riego, que fue adoptado en el Trienio Liberal (1820-1823), la Primera República (1873-1874) y en la Segunda (1931-1939), sustituyendo a la Marcha Real o Marcha de los Granaderos, actual himno oficial de España.


Rafael Riego y Flórez (1785-1823), fue un militar liberal, combatiente en las guerras napoleónicas, ascendido a capitán general en 1807, diputado en las cortes y presidente de las mismas, de forma efímera, y capitán general de Aragón.


‘El 7 de abril de 1823 un ejército francés conocido como los Cien Mil Hijos de San Luís atravesó la frontera, iniciando la invasión. Riego asumió el mando del tercer ejército de operaciones, en Andalucía e hizo frente a los invasores, pero el 14 de setiembre fue derrotado y malherido en la batalla de Jódar (Jaén). El 15 de setiembre fue traicionado, abandonado por las tropas y hecho prisionero en La Carolina (Jaén). Fue trasladado a Madrid, y allí fue declarado culpable de alta traición por los absolutistas, por haber formado parte de la mayoría liberal en las cortes que, en respuesta a la invasión, había votado la incapacidad del rey. El 7 de noviembre de 1823 Riego fue colgado en la horca y después decapitado, en la plaza de la Cebada de Madrid.


(…)


Riego fue uno de los grandes defensores de las libertades civiles en España, y se convirtió en el mártir por excelencia de la represión política absolutista contra el liberalismo, perviviendo en la memoria como un héroe de la lucha por la libertad’.


(Wikipedia)


El himno de Riego fue compuesto por el músico de Onteniente (Valencia) Josep Melcior Gomis, en honor de Riego y en contra el absolutismo de Fernando VII.



(Wikipedia)


Como se puede ver, la población, siempre más aguda, crítica y contundente, y hemos de tener presente que la fuerza, la razón y la sensibilidad depende de la voluntad popular.


En esta línea, me parece muy interesante reproducir algunos fragmentos del citado artículo de Salvador Cardús:


‘Que vuelva la iniciativa a quien la ha de tener:


(…)


Muchos comentaristas políticos siguen obcecados con las dinámicas partidistas por que son las más fáciles de ver, las más cómodas de describir y las más fáciles para especular. De aquí que, equivocadamente, aún haya quien sostiene que el movimiento se hizo grande a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional de 2010. La verdad es que tal sentencia fue el resultado, sobretodo, del temor al cambio de fondo en las expectativas soberanistas de los catalanes que los aparatos del Estado -muy bien informados- ya habían evaluado antes y mucho mejor que los mismos partidos catalanes. Pero hay vida política fuera de los partidos. Y, sobretodo, había habido.


Entiendo que la terminología política convencional hable de los movimientos bottom-up, de abajo hacia arriba. Pero en este caso sería más preciso hablar de una presión outside-in -en inglés parece más técnico-, de fuera (de la política partidista) hacia dentro (de la política institucional). Es decir, el independentismo se hizo grande con la Plataforma por el Derecho a Decidir, las consultas de Arenys de Munt o la acción de decenas y decenas de organizaciones cívicas, unas de larga trayectoria y otras nacidas debidas a aquel desballestamiento.


(…)


Ahora, de la misma manera que la Transición al régimen del 78 se hizo con un gran ejercicio de olvido colectivo, la parálisis del independentismo también parece que se quiere conseguir borrando los fundamentos más recientes.


(…)


Claramente: el independentismo de los partidos ahora mismo no tiene un retorno inside-out, de dentro hacia afuera.


El independentismo creció contra aquel catalanismo de ir tirando, que no molestaba al Estado, y del que día pasa, año empuja autonómico. Y ahora hay una tentación de volver al tal día hará un año de los gobiernos llamados efectivos. Pensar que los partidos liderarán el camino hacia la independencia sin que sientan la presión del independentismo cívico, es soñar.


De manera que volvemos a necesitar los grandes luchadores, las viejas y nuevas organizaciones locales y nacionales, los actores, cantantes y artistas plásticos, los profesionales y empresarios.


Es preciso que vuelva la iniciativa a quien la tuvo’.


(Salvador Cardús, Ara, 13 de abril del 2021)


Me parece que este artículo hace una fotografía muy afinada, pues da en el clavo. Debemos volver a actuar de abajo hacia arriba, presionando a los partidos y a sus dirigentes, para que no se duerman más, que desconfíen del gobierno central, que no se crean las falsas ‘ocurrencias’ de Pedro Sánchez. Sabemos que nunca negociarán un referéndum acordado, pues eso sería ir contra su ADN identificador, como he venido mostrando, sigue anclado en el lema falangista, de su fundador José Antonio Primo de Rivera, y su ‘España irrevocable’.


Los independentistas catalanes de base, tenemos claro que debemos seguir manifestándonos, para reivindicar la historia de estos diez años, especialmente el referéndum del 1 de octubre del 2017 y la huelga general de dos días después, el día 3, convocada como repulsa a la represión policial del día 1.


Esos dos días tuvimos al estado contra las cuerdas, y esa lección no debe olvidarse, ni relativizarse, y mucho menos, menospreciarla y hacer como si fuera historia.


No podemos ni debemos pasar página.


Debemos seguir reivindicando, por todos los medios democráticos la confrontación y la ruptura.


Y si para eso debemos aparcar a políticos independentistas que se están mostrando tibios, negociadores (por y para nada, sólo para ir tirando, ir pasando los meses y años), los aparcaremos. No hay otra alternativa.


Ganamos el referéndum del 1 de octubre del 2017, y ganamos las elecciones del pasado 14 de febrero, pues casi el 52% votó independentismo. Por eso me parece muy relevante reflejar el siguiente veredicto quebequés:


‘La justicia de Quebec avala la ley para independizarse con el 50% + 1 voto:


El Tribunal de Apelaciones de Quebec ha validado la ley 99 aprobada el año 2000 por la Asamblea Nacional de este territorio, que hace referencia a la autodeterminación.


Entre otros puntos, esta ley permite la independencia de la región si el 50% + 1 de los votos del pueblo quebequés dan soporte a esta opción en un referéndum.


(…)


El juez Robert Mainville ha valorado que los seis artículos impugnados (y ahora aprobados) respetan la Constitución canadiense’.


(Núria Segura Insa, 10 de abril del 2021, www.elnacional.cat)


Espero que este precedente pueda dar mucho juego en nuestro futuro inmediato, y que, al final, el estado español encuentre, en el independentismo catalán, su iceberg como el Titanic.


 Y confiamos que, igual que pasó con el carácter soberbio de los constructores del Titanic, el estado español un día sea capaz de aprender y olvidar esa trasnochada soberbia hidalga.


 Que no siga enrocado en sus viejas historias de grandeza, ya que todavía no ha asimilado la derrota de su ‘Armada Invencible’ que Felipe II de Castilla envió en 1588 para conquistar Inglaterra, acabe encontrando un iceberg democrático en el independentismo catalán.  


  Y si no quieren aprender, y el rey, la reina, y demás poderes ‘quieren corona’, ya saben dónde han de venir, pues metafóricamente, seguimos pensando y gritando, de nuevo el ¡NO PASARÁN!, y les podremos dar lecciones de democracia y ética.


amadeopalliser@gmail.com


 


 

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